
Conviene ser amigos del tiempo, porque en su compañia siempre se avanza, nunca se detiene.
Conviene ser amigos del tiempo, porque en su paso constante se redime el error y se develan las respuestas.
Conviene avanzar siempre a su lado y nunca, nunca detenerse, porque los momentos te rebasan, porque las manecillas se detienen.
Conviene ser amigos del tiempo, porque cuando muestra su indiferencia se vive siempre bajo el día soleado, descalzo sobre los sedimentos mojados, mojados de razón por la tormenta del ayer que no volverá mañana, y yo sediento, y yo por tus besos Alejandra, por siempre sediento...
Desempolvado de las telarañas sinápticas de Adolfo Pacheco, 29 de Noviembre de 2009
No hay comentarios.:
Publicar un comentario