Escuchando las campanasy los ritmos ya olvidados
los vacíos sin llenar,
ver las manos mancilladas,
calores pues sofocantes,
acercanse las pasiones,
y deseos de volver,
y la ceniza tirada,
vacío, nudos y chasquidos,
manifiéstanse otra vez,
te escucho y tal vez susurro,
los fragmentos sin sentido,
el sonido que se rompe
cual agua contra las rocas,
sangre corre de los dedos,
el sentimiento se pierde,
y sin embargo esperamos,
los latidos, las punzadas,
y el correr que nos mantenga
como estamos hasta ahora,
quizás sólo caminando,
y esperando recordar
el sentimiento empolvado
de las miradas aquellas
encendidas cual las brasas.