miércoles, agosto 02, 2006

De los deseos y el impulso

Hay canciones que queman,
hay canciones que matan,
y hay canciones que envenenan,
o al menos en mis sentidos,
el resto no es importante,
En lo propio tal prefiero
Las canciones que nos queman
y las canciones que matan.
Mátame ya y lentamente,
Para saber que aún vivo,
Quémame poco a poco,
y así sabrás lo que tengo:
Sentimientos aún latentes,
Ardientes cual nívea llama,
y esperando por la paz,
un estado uniforme
que permita descansar;
no aquel descanso inmenso
esperado por momentos:
solo aquel beso pequeño
que cierre las cicatrices...
así cubrir no las pueda.
Ahógame por momentos
y así sentiré el dolor
de los pulsos de la vida,
la energía inquebrantable
que punza día tras día
destroza así mis sentidos
con el frío que nos sujeta
y la ira nos libera.
Desbórdame a la locura
y después una plegaria:
que llegue breve la amnesia,
así pronto al despertar
no sienta más que las marcas
de aquella brillante aguja
cosió mis hilos de plata
dejar al compaz de nuevo
con ruidos difuminados
aquel minado reloj...