miércoles, diciembre 16, 2009

Alejandra


Conviene ser amigos del tiempo, porque en su compañia siempre se avanza, nunca se detiene.
Conviene ser amigos del tiempo, porque en su paso constante se redime el error y se develan las respuestas.
Conviene avanzar siempre a su lado y nunca, nunca detenerse, porque los momentos te rebasan, porque las manecillas se detienen.
Conviene ser amigos del tiempo, porque cuando muestra su indiferencia se vive siempre bajo el día soleado, descalzo sobre los sedimentos mojados, mojados de razón por la tormenta del ayer que no volverá mañana, y yo sediento, y yo por tus besos Alejandra, por siempre sediento...

Desempolvado de las telarañas sinápticas de Adolfo Pacheco, 29 de Noviembre de 2009

De las búsquedas eternas

Entónces, si no encuentras la paz, ¿por qué ser un cobarde y quedarte al margen para no sufrir más, sufriendo siempre en una eterna borrasca de delirio de deseo?

martes, diciembre 15, 2009

De regresos, confusiones, recuerdos y despertares


Así yace pues este cadáver, desnudo y con frío, bajo la noche autumnal, sobre sábanas de tacto agrio y ante una luz histérica, irreal, somnolienta, parpadeante de bombilla, sin nada que decir; tal vez es sólo que tanto tiempo aletargado le ha dejado confundido y con los pensamientos enmarañados, entrelazados, anudados, y con los músculos debilitados, fibrosos y polvorientos de eones sin movimiento, añorando salir de los barrotes y percibir la calidez del cuarto menguante, o del tacto de la vida, tal vez es que recuerda que mejor es ser que no ser nada, al menos justo ahí y en ese instante, tal vez despierte antes de lo que crea, tal vez el deseo sea más intenso que aquellas cuarenta lunas de incertidumbre e ingravidez, tal vez más aun que las grietas que bifurcan el cerebro y la piel, tal vez... tal vez ese reloj oxidado oculto entre huesos y polvo vuelva pronto a hacer ruido, vuelva pronto a funcionar. Tal vez pronto vuelva a respirar...