
De la muerte y más destellos
He recordado el aullido
cántico de arcanos lobos
Gemidos que así aletargan
abriendo nuevas pasiones
bajo aquella luz argenta
que prolonga la locura
sombras ahora ya olvidadas
con movimientos lejanos
La vibración que tras tiempo
vuelve la psique a cimbrar
temores también regresan
del perdido tiempo atrás
cual rumor de los oleajes
del suave cierzo de invierno
Y la armonía de los ritmos
de las viejas oraciones
de réquiemes ya cantados
a pilas de nuevos huesos
mucho ha polvo se hicieron
polvo antes de los rezos
de los acordes rasgados,
habitaciones oscuras
oscuras como las almas
que caminan y así lloran
lágrimas que ya se secan
y luego de treinta días
desaparecen los restos
del sentimiento existente
para las flores marchitas